Pedrusco, actividad artesana hecha joyería - Gaztenpresa

Pedrusco, actividad artesana hecha joyería

Irene Trincado (Barakaldo, 1981) encarna a la perfección la definición de persona emprendedora. Vinculada desde muy joven con el mundo de la moda y el diseño, esta joven de 36 años recién cumplidos decidió convertir su pasión en un negocio y crear su propia firma de joyería. Gracias al programa de mentoring de Gaztenpresa, y de su mentora Nagore Ardanza, consiguió el apoyo que necesitaba en el apartado empresarial hasta formar una productiva sinergia en la que ambas han aprendido de manera recíproca.

BLOG GAZTENPRESA. Han pasado ya dos años desde que pusiste en marcha Pedrusco. ¿Cómo definirías tu negocio hoy?

IRENE TRINCADO. Mi negocio es una empresa de joyería artesanal. Ofrezco una alternativa a las personas que quieren productos que no están fabricados industrialmente. Es un negocio pequeño, por el momento.

B. G. ¿Qué materiales empleas para la elaboración de tus joyas?

I. T. Principalmente cerámica pero también latón o plata. Me gusta mucho experimentar continuamente ya sea con nuevos materiales, formas, técnicas. Estoy en constante formación, la verdad.

B. G. ¿Cómo se te ocurrió recuperar la cerámica para crear joyas?

I. T. Fue una evolución natural: primero fue un hobby y poco a poco fue convirtiéndose en mi profesión. Tenía un trabajo estable con el que compaginaba mi afición pero hubo un momento en el que tuve que elegir y me lancé con mi proyecto Pedrusco.

B. G. La tuya, ¿es la historia de una emprendedora o de una mujer

vocacional? ¿O ambas?

I. T. Un poco de cada. Por un lado vengo de una familia emprendedora: mi abuela y mi madre eran diseñadoras de moda infantil y, además, fabricaban las prendas en casa, muchas de ellas a mano, así que imagino que algo de eso quedó en mi. Por otro lado, cuando descubrí la cerámica se despertó esta vocación. También podría decirse que soy emprendedora vocacional… Jeje.

B. G. Dos años después de inaugurar tu negocio, ¿en qué etapa te encuentras? ¿Consolidación o expansión?

I. T. Por el momento, en fase de consolidación en España, y la idea es que Pedrusco vaya poco a poco expandiéndose por el extranjero. Ya contamos con puntos de venta en Francia, Suiza, Japón y China…

B. G. ¿Reivindicas la actividad artesana por romanticismo o crees que tiene futuro desde un punto de vista empresarial?

I. T. Reivindico la actividad artesana porque forma parte de nuestro patrimonio cultural, además de tener futuro empresarial, por supuesto. No hay más que mirar plataformas como Etsy o Dawanda: son un negocio consolidado. Hoy en día la artesanía está en auge, de eso no hay duda.

B. G. ¿Qué dificultades te encontraste para montar Pedrusco?

I. T. Económicas, imagino que como todo el mundo, pero las dificultades realmente aparecen cuando el negocio va avanzando. Mi formación es completamente creativa y he tenido que ponerme mucho las pilas con los números y la gestión de empresa.

B. G. ¿Encontraste la ayuda que necesitabas en GAZTENPRESA? Cómo te ayudó el programa de mentoring?

I. T. Estoy muy contenta con el programa de mentoring de Gaztenpresa. Me ha ayudado mucho, sobre todo en el aspecto empresarial, a entender la estructura de empresa que tengo y a marcar la dirección a seguir. Ha sido un acompañamiento que me ha aportado seguridad.

IMPLICACIÓN EN EL MENTORING DE GAZTENPRESA

B. G. Y tú, Nagore, cuando comenzaste con el mentoring al negocio de Irene, ¿qué te encontraste?

NAGORE ARDANZA. Me encontré con una artista que diseña y produce unas piezas de joyería preciosas y muy originales, una mujer muy trabajadora que estaba compatibilizando el inicio de una empresa con otras actividades, y una mujer con una visión de dónde quería posicionar su marca. Sabía lo que quería y ya llevaba tiempo trabajando en ello.

B. G. Se ve que a Irene le apasiona su trabajo. ¿Hasta qué punto es importante trabajar con alguien así?

N. A. Es fundamental, pero la verdad es que tengo mucha suerte. Por mi trabajo siempre estoy rodeada de emprendedores que te transmiten su pasión por el producto que han desarrollado. Irene por supuesto no es una excepción, trabajar con ella ha sido muy especial. Por un lado, el estilo y el gusto que tiene es algo que he encontrado en muy pocas personas, me ha ayudado mucho a comprender su visión de Pedrusco. Por otro, la pasión con la que crea las piezas y las incluye en colecciones, el orden a la hora de producir las piezas, y el gusto con las que las trabaja para que lleguen a sus clientas. He aprendido mucho de ella.

B. G. ¿Pesa mucho la responsabilidad de acompañar a una persona emprendedora en la puesta en marcha de su negocio?

N. A. Sí pesa, sobre todo cuando ves que necesita vender para poder avanzar, y crees que quizá entre las dos no podamos ser capaces de encontrar las herramientas adecuadas para poder conseguirlo. Al final, un negocio no se mide por el producto que haces sino por cuánto vendes. Pero el objetivo de la mentorización es reflexionar de forma conjunta, aportarle la experiencia y herramientas que puedan facilitarle el trabajo, el control de la actividad y la toma de decisiones rápidas para poder pivotar rápido. La venta de un producto se basa muchas veces en la prueba y el error, y lo importante es saber lo antes posible si estas cometiendo un error, para poder mejorar la siguiente prueba y conseguir el modelo más adecuado.

B. G. ¿El caso de Irene y Pedrusco es el primero en el que has participado?

N. A. No, es el segundo. Mi primera experiencia fue en la red de Gaztenpresa el primer año de creación de la red.

B. G. ¿Cómo te decidiste a participar en el programa de mentoring de Gaztenpresa?

N. A. Yo he sido emprendedora y ahora desde Crecer+ estoy en contacto continuo con emprendedores. Siempre he echado en falta una figura de confianza que acompañe externamente al emprendedor. Cuando tuve mi propio proyecto no conocía esta figura, pero nos hubiera venido muy bien. Siempre intentas buscar gente en el entorno con la que poder reflexionar, pero no dentro de un programa. Cuando Inma y Ana, de Gaztenpresa, me presentaron el proyecto me pareció una idea perfecta: que los emprendedores pudieran acceder a personas con gran experiencia en ámbitos diferentes, y poder reflexionar conjuntamente en un marco establecido, era una necesidad que hasta ese momento no se había cubierto en Euskadi.

B. G. Muchísimas gracias a ambas.

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