Seguro que lo has visto en tu ciudad o en tu pueblo: la panadería de toda la vida, la librería de tu barrio o ese taller mecánico de confianza que, un día, bajan la persiana para siempre. Eran negocios rentables, queridos por su clientela y parte fundamental del tejido local. Pero, al final, desaparecieron.
Este es, sin duda, uno de los mayores desafíos que afronta nuestra economía hoy en día: dar continuidad a proyectos que siguen siendo viables y, con ello, preservar el conocimiento acumulado durante años y el valor que aportan a la comunidad.
La nueva temporada del podcast de Gaztenpresa, de la que ya podéis disfrutar al completo en Youtube o Spotify, explora precisamente este tema a través de historias reales de quienes han vivido, o están viviendo, la transmisión empresarial en primera persona. De estas personas y sus experiencias, hemos extraído cuatro aprendizajes fundamentales.
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El traspaso de negocios: mucho más que una transacción económica
Miguel Ángel Cancelo, técnico de Gaztenpresa y de nuestro Programa Legado, lo explica a la perfección en el episodio inicial de esta cuarta temporada: hay que superar la idea de que el traspaso de un negocio es solo una cuestión de números. Si se quiere hacer bien, ha de ir acompañado también de una transmisión del conocimiento, procurando que la esencia y el saber hacer del proyecto no se pierdan con el cambio de manos.
Un caso que ilustra perfectamente esta idea es el de Inés Larrea, CEO y cofundadora de Cimico (Donostia). Su empresa ha puesto en marcha un protocolo para asegurar que todo el conocimiento técnico de su padre y cofundador, Luis Larrea, permanezca en el negocio cuando decida jubilarse.
Este enfoque es crucial, especialmente en negocios con un alto componente técnico, donde la experiencia acumulada es uno de los activos más valiosos y difíciles de reemplazar.

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Mira dentro del negocio antes de buscar el relevo fuera
A veces, las personas más indicadas para tomar las riendas son aquellas que ya forman parte del proyecto: lo conocen, lo “sienten” y lo han hecho crecer.
La historia de Cristina Aral y Edurne Domínguez lo ilustra a la perfección. Como empleadas de Concha Calle Decoración en Portugalete (Bizkaia), decidieron asumir el control del negocio cuando las personas propietarias se jubilaron. Nadie mejor que ellas conocía a la clientela, el producto y la esencia del proyecto.
Su caso demuestra que el relevo a cargo de los propios trabajadores es una de las vías más prácticas y efectivas para dar continuidad a proyectos viables que, de otra forma, podrían desaparecer.
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El legado familiar puede evolucionar o reinventarse
El relevo familiar no es un concepto único ni responde a una sola fórmula. Continuar un negocio heredado puede significar mantener su esencia, hacerlo evolucionar o incluso reinventarlo por completo para que siga teniendo sentido en un nuevo contexto.
La historia de Iñaki López, de Tomates Goikosoloa, en Erandio (Bizkaia), representa la evolución. Tras el fallecimiento de su padre, decidió seguir él solo con el proyecto que ambos habían puesto en marcha años atrás e impulsarlo aumentando la producción y abriendo nuevos canales de venta, como el online. Su caso demuestra que mantener un legado no implica quedarse anclado en el pasado, sino adaptarlo a nuevas realidades sin perder su identidad.
¿Y qué ocurre cuando no puedes seguir con el negocio familiar en su formato original? Esto le ocurrió a Eloïsse Duquenne. Económicamente no podía hacerse cargo de la mercería que su familia había regentado durante generaciones en Biarritz. Lejos de renunciar al legado, decidió reinterpretarlo: compró parte del stock del negocio y lo utilizó como materia prima para crear nuevas prendas bajo la marca Charlotte Biarritz, un homenaje directo al nombre de la mercería original. De esta forma, transformó un negocio tradicional en un proyecto completamente nuevo, manteniendo viva su esencia.

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El relevo también es una cuestión de impacto social
La continuidad de un negocio no solo afecta a quien lo traspasa o a quien toma el relevo. En muchos casos, sus efectos van más allá, influyendo directamente en el empleo, la cohesión social y la sostenibilidad del tejido económico local. En el ámbito de la economía social, esta dimensión colectiva del legado es aún más evidente.
Por eso, son necesarias iniciativas como UpmeUp, una plataforma de empleo creada para facilitar el relevo y la continuidad dentro de las propias organizaciones de economía social. Como explica Juan Zubiaurre, de TazeBaez, una de las tres cooperativas que se encuentran detrás de esta iniciativa, el objetivo de UpmeUp es asegurar que los proyectos de este sector mantengan sus valores, su propósito y su impacto positivo en la comunidad cuando se produce un cambio generacional.
En conclusión, dar continuidad a un negocio no va solo de evitar que baje la persiana. Es preservar conocimiento, proteger empleo, mantener viva una forma de hacer las cosas y reforzar el tejido económico y social de nuestro entorno.
Cada relevo bien hecho es una oportunidad para que un proyecto que ya funciona siga aportando valor durante muchos años más. Las historias que recoge esta temporada del podcast lo demuestran y nos recuerdan que el legado empresarial no tiene que ver con la nostalgia ni con el pasado, sino con una clara apuesta por el futuro.
La cuarta temporada del podcast de Gaztenpresa ha sido financiada por la Unión Europea, Next Generation, Plan de Recuperación, Gobierno de España.