Growth Hacking, ¿una herramienta indispensable para las startups?

Growth Hacking, ¿una herramienta indispensable para las startups?

¿Tienes una startup, un buen producto o servicio y muy pocos recursos para promocionarlos? ¿Buscas a alguien con una creatividad extrema, capaz de saber en un instante cuál es el canal y la acción concretas que necesitas para que tu empresa eclosione? Necesitas un Growth hacker, aunque ¿quién no?

Quizá todavía no hayas oído hablar del Growth Hacking como disciplina o profesión, pero debes saber que en España ya hay cursos de Posgrado sobre ella y que en Estados Unidos se ha consolidado como un puesto de trabajo que toda startup con hambre de mercado debe tener.

Pero vayamos por partes. El Growth Hacking es un método que consiste en hacer crecer a una nueva empresa con el mínimo gasto de recursos posibles… vamos, la piedra Rosetta del Marketing. Lo que diferencia esta disciplina de las técnicas de venta digitales al uso es el método. Mientras que una compañía con recursos emplea técnicas de marketing convencionales (publicidad, emailing, etc.)  el growth hacker es una persona eminentemente creativa y curiosa, que tiene una enorme capacidad de análisis. Lo primero que hace un growth hacker es analizar todas las acciones y las actividades que lleva a cabo la startup, y calcula su valor y el rendimiento que tienen en cuanto a número de clientes o leads (objetivos) logrados.

Estos datos le permiten elaborar una comparativa que, sin embargo, no se queda en identificar las acciones más rentables para potenciarlas, sino que va más allá. El growth hacker selecciona las más efectivas, las estudia, las perfecciona y las adapta a su producto o servicio para conseguir que lo sean aún más. Ahí entra en juego su creatividad: es capaz de idear nuevas acciones a partir de las ya aplicadas y experimentar con ellas aunque parezcan disparatadas.

La diferencia entre un loco y un growth hacker es que al primero su ocurrencia le costará mucho dinero mientras que las técnicas del segundo se convertirán en objeto de estudio y análisis.

Entre las muchas virtudes que tiene un growth hacker está la curiosidad: no sólo para diseccionar las razones que han hecho que una campaña haya tenido éxito y otra se haya estrellado, para eso ya están los test A/B, sino para SABER por qué UNO de nuestros 5.000 clientes online ha decidido darse de baja de nuestra newsletter o borrar sus datos de registro. Ese apetito es el que le permite no dejar nada al azar, ser concienzudo e intentar comprenderlo todo.

Hasta aquí todo correcto, si no fuera porque el método también tiene sus matices. Porque otra de las características de un growth hacker es que, en ocasiones, sus métodos superan lo convencional y caminan sobre la delgada línea que separa lo ético de lo deshonesto. Sin embargo, como en todo, eso depende de los actores y no de la disciplina, ¿no?

Conozcamos algunos ejemplos de Growth Hacking que quizá puedan ayudarte a comprenderlo.

Uno de los más conocidos tuvo como protagonista a Airbnb. La plataforma de alquiler de pisos privados se sirvió de Craiglist, un sitio web de anuncios clasificados, para crecer gracias a su éxito. De esta forma, cuando alguien anunciaba un alojamiento en Airbnb podía publicarlo automáticamente en Craiglist para multiplicar su alcance.

El éxito fue inmediato y contribuyó a convertir a Airbnb en el gigante que es hoy. Sin embargo, esta idea no fue fácil de ejecutar desde el punto de vista técnico… y legal: los ingenieros de Airbnb tuvieron que buscar brechas en el código de Craiglist para aprovecharse de ellas. Y escudriñar otro código, el Penal, para cerciorarse de que lo que hacían no era ilegal.

Hace mucho tiempo que Craiglist tapó esas brechas e impidió que el episodio se volviera a repetir pero para entonces Airbnb ya no lo necesitaba.

¿Lo harías tú, como emprendedor?

Otro ejemplo menos agresivo es el que ideó Dropbox. Esta plataforma de almacenamiento de archivos virtual en la nube creó un método de crecimiento ofreciendo a sus usuarios más espacio de almacenamiento de forma gratuita con solo invitar a cinco amigos a usar la aplicación. El resultado fue un crecimiento brutal en el que el marketing lo realizan otros por ti.

Por último, es necesario que conozcas el caso de una empresa que ha pasado de 2 a más de 200 millones de usuarios en un corto espacio de tiempo: LinkedIn. La red profesional de empleo utilizó una técnica que se basaba en la creación de perfiles públicos. Estos perfiles aparecen de manera orgánica (no pagada) en los resultados de los principales buscadores, de manera que cada vez que buscas a alguien, o a una empresa, lo más probable es que uno de los primeros resultados sea su perfil de LinkedIn. ¿Recuerdas o imaginas cómo era este proceso antes de que se inventara esta red social? A que no.

Después de leer este post, ¿te seduce el Growth Hacking? ¿Es una buzzword más o estamos ante una herramienta o disciplina que toda startup debe tener?

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