¿Problemas para cobrar tus facturas? - Gaztenpresa

¿Problemas para cobrar tus facturas?

Frustraciones, ilusiones, alegrías, dificultades… los inicios de un proyecto emprendedor suele ser un periodo de intensas emociones y no exento de retos y de riesgos. En Gaztenpresa sabemos que es un momento clave en la vida en la que se agradece la ayuda y el asesoramiento y por eso llevamos años acompañando y apoyando a miles de personas en esa aventura. Por eso sabemos también que uno de los problemas a los que se enfrentan las personas que inician su actividad por cuenta propia es la morosidad, uno de los problemas que más suele afectar a responsables de pymes y trabajadores autónomos, cuando los cobros no se realizan al contado..

 

La dimensión del problema

Se calcula que desde la crisis iniciada a finales de 2007, alrededor de medio millón de negocios se han visto obligado a bajar la persiana por la morosidad y los impagos de ventas no cobradas. Gran parte de la responsabilidad residen en las propias administraciones, públicas y también por las grandes empresas y otros actores que abusan en los plazos de pago. El caso es que los trabajadores autónomos y Pymes se sienten, a menudo, indefensos y es normal preguntarse si existe algún instrumento legal que permita reclamar el pago de las ventas no cobradas.

 

Ley de lucha contra la morosidad en las operaciones comerciales: lo que dice

A pesar de existir esta normativa desde el año 2004 – Ley 3/2004 -, la morosidad y los impagos siguen siendo un lastre. Según esta legislación, a falta de pacto entre las partes, el vendedor tiene un plazo de 30 días naturales para pagar a su cliente, a contar desde la fecha de la prestación de los servicios o de la entrega de las mercancías. El plazo podrá ser ampliado hasta 60 días naturales, pero nunca un plazo mayor. En los casos en los que deba verificarse la conformidad de los bienes o servicios suministrados, dicha verificación deberá hacerse en un tiempo máximo de 30 días tras la recepción de los bienes o los servicios prestados, y el pago asimismo no podrá exceder de 30 días desde la fecha de la verificación.

 

¿Se cumple la Ley?

La realidad es que… poco. No hay un registro especial, pero lo cierto es que las Administraciones públicas y las grandes empresas se retrasan ampliamente en los pagos. Según datos del Informe correspondiente al año 2014 elaborado por la Plataforma Multisectorial contra la Morosidad, el plazo medio de pago en el sector privado llega a los 89 días (4 días más que en 2013), muy lejos de los 60 días máximo que fija la Ley. En el sector público, el plazo de pago medio se sitúa en 82 días, con una bajada efectiva importante respecto de 2013 (cuando el plazo era de 111 días), pero muy alejada aún de los 30 días que establece la Ley.

En Euskadi y Navarra los plazos de pago son bastante mejores que en el resto del Estado. En Euskadi, el plazo medio de pago está en 51 días; inmediatamente después viene la Comunidad Foral de Navarra, con un retraso de 52 días – según datos del primer trimestre de 2015, recogidos en el Observatorio de la Federación de Trabajadores Autónomos (ATA)-.

 

¿Cómo abordar una solución a estos impagos?

Basta de cifras. Los hechos ya los conocemos y muchas empresas los sufren. Lo realmente importante es encontrar soluciones y estrategias para poder cobrar el dinero que te deben. Aquí van algunas sugerencias:

*Adoptar medidas preventivas antes de concretar la venta: analizar y comprobar con quién vamos a hacer negocios antes de llevarlos a cabo (y por supuesto, rechazarlos si tenemos indicios de insolvencia precedente o el deudor aparece en algún fichero de morosos). Otra alternativa a tener en cuenta es contratar un seguro de crédito, una póliza que protege a las compañías del riesgo de impago (una opción que algunos no pueden afrontar debido a su coste, aunque más de un tercio de empresas recurre a ella). También existen herramientas que monitorizan el perfil moroso de las empresas, para evitar malas operaciones y centrarse sólo en negocios con buenos pagadores.

*Ser flexibles y tener capacidad de negociación. Contactar con el cliente para conocer los motivos del impago y tener flexibilidad a la hora de negociar cómo puede saldar su deuda. La comunicación entre ambas partes será una parte fundamental para una solución amistosa del impago.

*Reclama; no es una confrontación sino una negociación. Normalmente, el acreedor suele carecer de experiencia en estas lides e incluso se siente mal a la hora de tener que reclamar algo que es suyo, por derecho y por Ley. Pero eso es lo que hay que hacer, afrontarlo desde la calma y la reflexión y reclamar lo que es nuestro. En este tipo de situaciones, como en tantas otras, puede ser útil hablar con una persona con experiencia en gestión empresarial. En Gaztenpresa facilitamos ese tipo de asesoramiento gracias a nuestro programa de mentoring.

*Es un negocio más y como tal hay que tomarlo. Tras un primer contacto en el que recordamos al deudor que ha incumplido su parte del contrato, hay que ser insistente y no olvidarnos del impago si queremos alcanzar un acuerdo sobre las cantidades adeudadas. Hay que estar encima de la situación constantemente hasta que logremos resolverla. No dejar pasar el tiempo: deuda vieja, deuda muerta.

*Tener en cuenta las causas que han llevado a la morosidad. Sobretodo si se trata de un cliente habitual. La coyuntura económica puede hacer pasar por dificultades a muchas empresas para cumplir con sus pagos. A veces, como resultado de falta de previsión o de exceso de optimismo. El diálogo vuelve a ser la mejor arma: intentar pactar unas condiciones especiales de pago. Así, no sólo recuperaremos nuestro dinero sino que seguramente mantengamos nuestro cliente.

*Recurrir a los servicios de un profesional en recobro. Se trata de abogados especializados en gestión y recobro de impagados, que lo primero que intentarán es requerir formalmente el pago e intentar llegar a una solución amistosa. En caso de fracasar, y siempre que existan posibilidades de cobrar o de embargar bienes del deudor, la recomendación suele ser acudir a los tribunales.

Parte de nuestro trabajo de vocación social es asesorar y ayudar a las personas emprendedoras en este tipo de situaciones. Nuestro objetivo es favorecer el autoempleo, ayudarte a que tu ilusión se convierta en un negocio estable y acompañarte para que te atrevas a atreverte. Si tienes una idea, llámanos. Nuestro objetivo, como parte de la obra social de LABORAL KUTXA es ofrecerte una financiación adecuada a tus necesidades y asesoramiento experto para que la hagas realidad tu proyecto.

 

2 Comentarios
  1. Angel 2 años

    Y que pasa cuando al final vas por la vía judicial, ganas el caso pero la empresa ya factura a otra cuenta no asociada a la empresa así que es imposible que le retiren el dinero.

    • gaztenpresa 2 años

      Angel lo debes hacer es solicitar en el juzgado donde se tramita el procedimiento que se embarguen los saldos de las cuentas de las que sea titular la empresa. En caso de que desconozcas otras cuentas, debes pedir al juzgado que libre un requerimiento a las entidades financieras donde estime que pudiera tener cuentas para que la propia entidad retenga de esas cuentas el saldo adeudado. También puedes mirar en el registro de la propiedad y en tráfico, para saber si el deudor tiene algún bien a su nombre y poder también plantear un embargo sobre estos bienes. ¡Mucha suerte!

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