Hábitos que te conducirán al éxito - Gaztenpresa

Hábitos que te conducirán al éxito

Existe unanimidad entre los expertos a la hora de afirmar que la generación actual es la mejor preparada de la historia, pero está igual de extendida la idea de que también es la que mayores dificultades se ha encontrado para salir adelante.

Por eso, y a pesar de que, como dijo el escritor francés Gustave Flaubert, “la vida debe ser una continua educación”, hoy en día la formación no es la única variable que debemos emplear para alcanzar nuestras metas.

Entonces, ¿cuál es la clave del éxito?

No existe una respuesta para esta pregunta ni un único gurú capaz de resolverla, pero os sorprenderá saber que la mayoría de los expertos coinciden, con algunas variaciones, a la hora de señalar los consejos que nos permitirán llegar hasta lo que podemos considerar el éxito profesional.

Actitudes que deberás convertir en hábito

La constancia, la perseverancia, el afán de superación, entre otras, además de tratarse de virtudes que contribuyen a nuestro desarrollo personal, son auténticas herramientas que nos sirven a diario para cimentar nuestro éxito. Son actitudes que, convertidas en hábitos, nos permitirán reforzar nuestro carácter, incrementar nuestra efectividad y afrontar cualquier situación con solvencia.

  1. Ten Proactividad. Es la primera de las recomendaciones que hace Stephen Covey en su libro Los siete hábitos de la gente altamente efectiva, un best-seller sobre autoayuda que ha vendido cerca de 30 millones de ejemplares en todo el mundo. Las personas proactivas asumen responsabilidades, evalúan las circunstancias y toman una decisión, no se limitan a lamentarse ante un revés o una desgracia. La proactividad nos permite exprimir nuestra condición de seres humanos para asumir situaciones diversas de manera consciente y para decidir sobre nuestro propio destino. Esta virtud es también uno de los valores que trabajamos en Gaztenpresa, que caracterizan a las personas que han buscado nuestro acompañamiento. Fue el caso de Mikel Fernández y Francisco Javier Collado, dos emprendedores que crearon una cooperativa tras el cierre de la empresa para la que trabajaban y que convirtieron un gran problema en una magnífica oportunidad.
  2. Mira adelante con perspectiva. La miopía, la falta de perspectiva, el no mirar más allá… son diferentes formas de decir lo mismo. Las situaciones complejas y los problemas requieren de una solución global y en muchas ocasiones aplicamos simples parches. No podemos sacar conclusiones únicamente de la pieza de un puzzle; lo inteligente es hacerlo con el puzzle completo. Pero este hecho no se debe enfocar únicamente a situaciones puntuales: también se puede aplicar al conjunto de nuestra vida. ¿Cómo queremos que nos recuerden? ¿Lo tenemos claro? Si es así, determinemos cuál es la finalidad de nuestra vida, bien sea en el ámbito personal o profesional; después, asumamos el rol que queremos, y establezcamos metas diarias para cumplir esos objetivos en los términos que nos hemos propuesto. Define lo que quieres, crea tu misión de futuro y ejecútala a diario.

  3. Implícate, dalo todo. ¿Te has arrepentido en muchas ocasiones por haber hecho demasiado? ¿Y cuántas veces te has arrepentido por haber hecho demasiado poco? Si la balanza se inclina hacia este último lado, es hora de que corrijas la situación porque la implicación es una característica del emprendimiento. No tengas miedo a hacerlo: las personas concienzudas y las que se vuelcan en todo lo que hacen rezuman solvencia. Si puedes dar 10 y das solo 4, no has ganado 4: has perdido 6. En Gaztenpresa nos sentimos orgullosos de haber trabajado con personas emprendedoras que no han tenido miedo a implicarse en nuevos proyectos, como Maialen Fernández e Irati González, fundadoras de Buzzko, una agencia de marketing digital nacida en plena crisis, a quienes su implicación les ha permitido superar el miedo al fracaso y crear una empresa solvente que hoy está ya consolidada.

  4. Mejor las victorias compartidas. No sólo tenemos que convencernos de que, por ejemplo, nuestro producto es el mejor, sino que, además, es muy conveniente que pensemos que el comprador que tenemos delante es el más apropiado. Los éxitos compartidos son más beneficiosos para todos; por eso en cualquier ámbito de la vida (profesional, de pareja), si podemos eliminar la dualidad vencedor-vencido evitaremos que haya un perdedor y conseguiremos un aliado. Y estas alianzas son las que perduran en el tiempo con mayor fortaleza.

  5. Empatiza, comprende y relaciónate. Una de las esencias del respeto a los demás es comprenderles primero y explicarse después. Todos tenemos la necesidad de ser comprendidos, y por eso es fundamental que también el otro perciba de nosotros esa intención. Comprender el punto de vista de la persona con la que interactuamos es un hábito clave en las relaciones humanas efectivas. Pero antes debemos construir esas relaciones. No podemos obtener éxito social si no nos esforzamos en relacionarnos con otras personas. Todo se construye a través de relaciones sociales y, aunque en el ámbito profesional no hay mejor tarjeta de presentación que el bagaje y el trabajo bien hecho, si no contamos con aptitudes para relacionarnos nunca podremos vender ese trabajo de manera adecuada. Es necesario construir relaciones profundas, duraderas y efectivas.

  6. Crea sinergias. La capacidad de trabajar en equipo es una aptitud imprescindible para entrar a formar parte de una organización empresarial. Pero no hablamos simplemente de tener un carácter afable o de llevarse bien con los compañeros: se trata de valorar la diversidad, de fomentar la comunicación y de estimular la cooperación. El poder de un todo es mucho mayor que el de las partes, o, dicho de otra forma, la síntesis de propuestas divergentes produce ideas mejores y superiores a las ideas individuales.

  7. Afila la sierra. Es lo que estás haciendo mientras lees este post. Con esta metáfora Stephen Covey quiere decir que las personas altamente efectivas se toman su tiempo para afilar sus herramientas, para cultivarse desde un punto de vista intelectual y físico. Y eso se traduce en trabajar cuerpo, alma, mente y corazón. Este hábito, el de la formación continua, es otro de los valores que consideramos fundamentales en Gaztenpresa, y la prueba la tenemos en Cristina Santiago, directora de la Escuela infantil Potxolines, que se acogió a nuestro programa de Mentoring para dar un nuevo impulso a su negocio después de 10 años de trayectoria.

Quizá este compendio de hábitos no logre convertirnos a todos en los mejores empresarios del momento, pero sí nos permitirá obtener un equilibrio personal que nos ayudará en casi todos los ámbitos de la vida.

2 Comentarios
  1. JOSE MIGUEL GONZALEZ 4 meses

    Como personal y enseñanza ,geniales ,me asesoraron en el curso

    • Autor
      gaztenpresa 4 meses

      Gracias por tus palabras, Jose Miguel.

      Atentamente,

      Gaztenpresa

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